Publicado el 18/03/2026
En los materiales plásticos, la rigidez dieléctrica y la tendencia a acumular carga estática están íntimamente relacionadas con un mismo concepto físico: la capacidad de un material para impedir el movimiento de cargas eléctricas.
Cuando un plástico es un excelente aislante, también suele ser un excelente acumulador de electricidad estática, y la explicación se encuentra en la propia naturaleza de los materiales dieléctricos.
La rigidez dieléctrica es la capacidad de un material para soportar un campo eléctrico sin que se produzca una descarga o perforación eléctrica.
Se mide en kV/mm y representa la tensión máxima que el material puede soportar antes de que los electrones logren atravesarlo. Este valor se encuentra especificado en nuestras hojas técnicas de cada material.
Plásticos como PTFE, PEEK, PE, PP y PVC presentan valores elevados de rigidez dieléctrica porque son excelentes aislantes eléctricos.
La electricidad estática aparece por el fenómeno conocido como efecto triboeléctrico, que se produce cuando dos materiales se rozan o se separan.
En un plástico con alta rigidez dieléctrica ocurre lo siguiente:
1. Se transfieren electrones por fricción.
2. El material no conduce electricidad.
3. La carga no puede disiparse.
4. La carga queda retenida en la superficie.
Como resultado, se acumula electricidad estática, lo que puede provocar atracción de polvo, descargas al contacto e incluso chispas en determinadas condiciones.
Cuando este fenómeno genera inconvenientes en el proceso o en la aplicación, se debe considerar el uso de materiales antiestáticos.
Estos materiales contienen aditivos que les otorgan una conductividad controlada, permitiendo que la carga eléctrica se disipe de manera gradual, evitando su acumulación.
De esta manera se reduce el riesgo de descargas, se minimiza la atracción de partículas y se mejora la seguridad en aplicaciones donde la electricidad estática puede resultar crítica.
Tec. Ricardo Gomez